📸 EL ALTO JALÓN

La localidad de Godojos se ha convertido este domingo en el epicentro del duelo y la solidaridad. Tras meses de una búsqueda incansable que mantuvo en vilo a toda la provincia, vecinos, familiares y representantes institucionales se han reunido en una misa funeral multitudinaria para despedir a Pablo Cebolla Guerrero. Este acto cierra un doloroso capítulo que comenzó la noche del pasado 12 de febrero en Zaragoza y que ha terminado uniendo a toda una comarca en torno a su memoria.
Un respaldo institucional y vecinal sin precedentes
El funeral en Godojos, que sigue a un velatorio igualmente concurrido en la capital aragonesa el pasado viernes, contó con la presencia de numerosas autoridades de la Comunidad de Calatayud y de la Diputación Provincial de Zaragoza. Personalidades como el presidente provincial, Juan Antonio Sánchez-Quero, y alcaldes de municipios vecinos como Ariza, Cetina o Torrehermosa, quisieron arropar a Santiago Cebolla, padre del joven y alcalde de la localidad anfitriona.
La hermana del fallecido, Paula Camps, quien ha actuado como portavoz familiar durante estos casi tres meses, expresó el profundo consuelo que ha supuesto comprobar el inmenso cariño que la gente sentía por Pablo.
La reconstrucción de una noche fatídica
La investigación, apoyada en cámaras de seguridad y señales de telefonía, ha permitido esclarecer las circunstancias de lo ocurrido. Lo que comenzó como una noche de ocio con amigos terminó en tragedia debido a una combinación de factores fatales: oscuridad, desorientación y una fuerte riada del Ebro.
El lugar del suceso: Pablo fue visto por última vez en las inmediaciones del Puente de Piedra. Las grabaciones muestran cómo descendió hacia la zona del Club Náutico.
El factor ambiental: Aquella noche, el río bajaba con un caudal muy elevado, inundando senderos que habitualmente son transitables.
El accidente: Al intentar retomar el camino, el joven se encontró con una zona de socavones y rocas ocultas bajo el agua. Un paso en falso en el terreno anegado provocó una caída accidental de la que, debido a la fuerza de la corriente, fue imposible salir por medios propios.
72 días de lucha y solidaridad
El hallazgo del cuerpo en la ribera del Ebro, a la altura de La Cartuja Baja, puso fin a 72 días de incertidumbre. Durante ese tiempo, voluntarios de Alhama de Aragón y Godojos, junto a las fuerzas de seguridad, peinaron zonas de vegetación densa y accesos complicados.
«Ha sido una espera larguísima, agotadora y cruel», reconocen desde el entorno cercano, destacando que, a pesar de las dificultades administrativas y la falta de coordinación denunciada en ciertos momentos, el esfuerzo colectivo nunca decayó.
Hoy, el Alto Jalón intenta asimilar una pérdida que siente como propia. Tras el análisis de ADN que confirmó la identidad del joven, la comarca ha podido finalmente despedir a Pablo, transformando la angustia de la búsqueda en un recuerdo eterno marcado por el afecto de todo un territorio que no dejó de buscarlo hasta traerlo de vuelta.








