
El Gobierno de Aragón ha concluido las obras de restauración del retablo de Santa Orosia, ubicado en la capilla central del lado de la Epístola de la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista de Illueca, un templo declarado Bien Catalogado del Patrimonio Cultural Aragonés desde 2002. La intervención ha permitido recuperar uno de los bienes más singulares del conjunto parroquial, un destacado ejemplo de retablo fingido barroco atribuido provisionalmente al pintor zaragozano Jerónimo Secano.
La directora general de Patrimonio Cultural, Gloria Pérez García, ha presentado los resultados de los trabajos, en un acto que ha contado también con la presencia del Obispo de Tarazona, Monseñor Vicente Rebollo.
La restauración, impulsada por la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón, ha supuesto una inversión total de 82.738,75 euros. Los trabajos fueron adjudicados a la empresa Estudio Zararte Conservación y Restauración S.L., a partir del proyecto previo elaborado en 2024 por la empresa Antique S.L.
La intervención se ha desarrollado entre octubre del año pasado y este mes de marzo, y ha incluido una completa restauración de los seis lienzos que conforman el retablo, así como de sus bastidores y de la moldura perimetral en madera dorada. El vídeo de la restauración puede descargarse en este enlace: https://tinyurl.com/2prc4nh5
Un proceso técnico complejo y un hallazgo inesperado
Dada la delicada situación del conjunto, el retablo fue desmontado y trasladado al taller de restauración en Zaragoza. Y fue precisamente el desmontaje del mismo el que permitió descubrir que en el muro de la capilla todavía se conservaba, oculto por el retablo, un óculo cegado de época mudéjar.
Este óculo, de manera simultánea al saneamiento del muro por parte del Ayuntamiento de Illueca, ha sido restaurado gracias a la financiación de la Dirección General de Patrimonio Cultural, consolidando los morteros y fijando los restos de policromía, aunque tras el montaje permanece oculto tras el retablo.
En cuanto a los tratamientos efectuados en los lienzos, éstos han incluido una rigurosa fase de documentación y estudios previos, limpieza de suciedad superficial y eliminación de barnices oxidados, fijación de estratos pictóricos y consolidación de los soportes textiles mediante injertos, parches y otros tratamientos específicos.
Únicamente en los lienzos del banco, que estaban en peor estado, se han sustituido los bastidores, mientras que en el resto se han conservado los originales. La intervención se ha completado con la reintegración cromática, la protección final y la restauración de las molduras del marco, recuperando así el tamaño original del conjunto.
Una vez finalizada la intervención, el retablo ha sido recolocado en su ubicación original, incorporando un zócalo de madera que ha contribuido a devolverle su unidad visual.
El Servicio de Conservación y Restauración del Patrimonio Cultural ha supervisado todas las fases del proceso, que han incluido estudios de materiales, análisis técnicos y la elaboración de una memoria final con plan de conservación preventiva para garantizar la protección del bien a largo plazo.

Un templo de gran valor histórico-artístico
La Iglesia Parroquial de San Juan Bautista es uno de los edificios más representativos del patrimonio religioso de la comarca del Aranda. Es fruto de dos etapas constructivas diferenciadas. La primera, de principios del siglo XV, consistió en la construcción de una fábrica mudéjar con cabecera pentagonal y nave única con capillas entre los contrafuertes. De esta etapa todavía se conservan diversos paños de ladrillo con decoración de entrelazo.
La segunda fase constructiva, documentada entre 1677 y 1678, supuso la reorientación de la fábrica del templo, a la que se añadió un transepto acusado en planta con cúpula sobre pechinas en el crucero y bóvedas de medio cañón con lunetos en los brazos del transepto y en el presbiterio, que termina en testero recto. En esta misma reforma barroca se instaló un coro alto en la antigua cabecera poligonal y se abrieron tribunas sobre las capillas laterales.
Para completar el conjunto se incorporó una nueva portada barroca en su frente meridional y se decoró todo el interior del templo con yeserías talladas con motivos seriados de inspiración mudéjar, diseñadas por el destacado maestro de origen francés Juan de Marca.








