
Las calles de Calatayud se llenaron de música y tradición ayer jueves con motivo de la festividad de San José. La Cofradía de San José, una de las instituciones más arraigadas de la ciudad, fue la encargada de animar la jornada, recordando a los bilbilitanos que, más allá del Día del Padre, se celebraba la onomástica del patrón de los carpinteros y trabajadores de la madera.
Esta celebración actual sirve también para poner en valor la rica historia de la cofradía, que ha sido objeto de una detallada investigación por parte de los historiadores Rebeca Carretero y Jesús Criado. En su trabajo, titulado «El Gremio de la Cofradía de San José de Calatayud. Historia, Organización y Arte», los autores rescatan el pasado de esta agrupación que, ya en el siglo XVII, reunía a maestros de obras, constructores, escultores, mazoneros y torneros, consolidándose como un pilar fundamental de la sociedad laboral de la época.
Aunque existen indicios de un intento de agrupación que se remonta al año 1498, los registros documentales confirman que la cofradía ya estaba plenamente instituida en 1625. Su importancia histórica queda reflejada en el patrimonio artístico de la ciudad, como la capilla autorizada por el cabildo de la Colegiata de Santa María la Mayor y el impresionante retablo de San José, encargado en 1633 y ubicado actualmente en la Iglesia de San Andrés.
La jornada de ayer no solo fue un recordatorio del legado artístico y gremial de la ciudad, sino también una oportunidad para felicitar a todos los cofrades y a quienes celebraban su santo. El Ayuntamiento de Calatayud ha aprovechado la ocasión para difundir estos datos históricos, invitando a los vecinos a apreciar los detalles del retablo y la herencia de los antiguos maestros artesanos que dieron forma a la identidad bilbilitana.









