
Los votos de los aragones fueron fundamentales en la constitución de las Cortes Aragonesas, ya que representaban la voz del pueblo y de la nobleza aragonesa. En 1283, la Unión de Aragón, una liga de nobles e infanzones aragoneses presiona al rey Pedro III de Aragón para convocar Cortes y aprobará el Privilegio General de Aragón, que establece la obligación del rey de consultar a las Cortes antes de tomar decisiones importantes.
Las Cortes Aragonesas se convirtieron en un contrapeso al poder real, ya que representaban los intereses de la nobleza, el clero y las ciudades. Los votos de los aragoneses eran cruciales para aprobar leyes, establecer impuestos y tomar decisiones importantes para el reino.
Tras la dictadura franquista se aprueba el 10 de octubre de 1977, el anteproyecto del Real Decreto-Ley de autonomía provisional de Aragón en el que se preveía como órgano ejecutivo una Diputación General de Aragón, cuyo nombre aludía a la histórica institución de gobierno.
Una vez aprobado el documento de régimen preautonómico para la comunidad autónoma de Aragón (RDL 8/1978 de 17 de marzo) se dispuso en su artículo tercero: se instituye la Diputación General de Aragón, como órgano de gobierno de Aragón, que tendrá personalidad jurídica plena en relación con los fines que se encomiendan
La Diputación General de Aragón “DGA” se constituye formalmente en la Iglesiq de San Pedro de los Francos de Calatayud el 9 de abril de 1978, cuando la asamblea de parlamentarios eligió a sus miembros, iniciando así el proceso autonómico aragonés con Juan Antonio Bolea Foradada como presidente, un hito que devolvió protagonismo histórico a Calatayud. El 10 de abril se acordaron símbolos emblemáticos, como el escudo y la bandera y se designó la Catedral de Huesca para juramento de cargos. Estos eventos fueron cruciales para el autogobierno de Aragón, estableciendo el Gobierno en estos lugares tan emblemáticos en la región aragonesa.
Cuatro años más tarde, con la aprobación el 10 de agosto de 1982 de la Ley orgánica del Estatuto de Autonomía de Aragón, se fundamenta definitivamente con el rango legal máximo a Diputación como órgano parlamentario del Gobierno de Aragón, que ha complementado desde entonces hasta la fecha varias legislaturas al amparo del marco establecido por la Constitución Española de 1978, de modo que sin olvidar el pasado, la institución ha desempeñado hasta nuestros días la función del gobierno de Aragón.
Más de un millón de aragoneses están llamados a las urnas en las elecciones autonómicas del próximo 8 de febrero de 2026, una cita clave que determinará la composición de las Cortes de Aragón, formadas por un total de 67 diputados. El reparto de esos escaños entre Zaragoza, Huesca y Teruel no es proporcional puro, sino que responde a un sistema diseñado para equiparar población y representación territorial.
Votar en unas elecciones es un derecho que ejercer y un deber que cumplir de modo responsable. Se trata de algo tan importante como encomendar el buen gobierno de la comunidad a legisladores y gobernantes que habrán de organizar y promover el bien común, es decir, unas condiciones políticas, sociales y económicas que hagan posible el desarrollo de la vida de las personas de manera acorde con la dignidad de cada una de ellas. La paz social es un elemento esencial del bien común, con nuestro voto, los ciudadanos contribuimos de manera decisiva a la consecución de estos objetivos trascendentales.
Votar nos brinda la oportunidad de expresar nuestras opiniones y elegir a nuestros representantes para tomar decisiones en nuestro nombre. Al votar, tienes la oportunidad de elegir líderes que comparten tus valores y que trabajan para abordar los problemas que más te importan a ti, a tu familia y a tu comunidad. Es a través del proceso democratico que se escucha tu voz colectiva del pueblo.
Cuantas más personas participan en las elecciones, el resultado refleja con mayor precisión la opinión pública. “Tu voto genera una reacción en cadena que anima a tus amigos a votar también”, al emitir tu voto y animar a quienes te rodean a hacer lo mismo, contribuyes a crear un gobierno representativo y atento a las necesidades y deseos de todos sus ciudadanos, no solo de unos pocos. Votar permite que tus opiniones y valores se transformen en cambios concretos en tu comunidad.
A lo largo de la historia, innumerables personas lucharon por el derecho al voto. Personas de diversos orígenes, incluyendo mujeres, comunidades racializadas, personas con discapacidades y un sin número de otras, soportaron inmensas dificultades y discriminaciones para asegurar este derecho fundamental. Siempre es bueno recordar que votar fue inaccesible para muchas personas que, con el cambio de los tiempos, es importante disfrutar de los resultados tangibles de décadas de lucha.
Votar es una puerta de entrada a una mayor participación cívica. Cuando los votantes participan en unas elecciones, suelen estar más al tanto de los problemas políticos, las políticas y el funcionamiento general del gobierno. votar sirve como catalizador para una mayor participación, animando a las personas a informarse sobre los candidatos y los temas en cuestión.
En resumen: “VOTAR MEJORA NUESTRA COMUNIDAD MEDIANTE LA ACCIÓN COLECTIVA”
Por Fernando Cuenca Ágreda









