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Una colisión en cadena provocada por el descarrilamiento de un tren de alta velocidad en el municipio cordobés de Adamuz ha teñido de luto la jornada de este domingo. El siniestro, que tuvo lugar en torno a las 19:39 horas, se ha saldado hasta el momento con siete víctimas mortales y 25 heridos de gravedad, según los datos proporcionados por la Guardia Civil y el servicio de emergencias 112 Andalucía.
El incidente se desencadenó cuando un convoy de la compañía Iryo, que cubría la ruta entre Málaga y Madrid con unos 300 pasajeros a bordo, se salió de la vía por causas que aún se están investigando. En su caída, el tren invadió el carril contrario e impactó contra un Alvia que circulaba en sentido Huelva. El choque afectó especialmente a los vagones 6 y 8 del segundo convoy.
El escenario descrito por los primeros equipos de auxilio es desolador. El alcalde de Adamuz, Rafael Moreno, quien se desplazó de inmediato a la zona junto a la Policía Local, ha relatado la dureza de las imágenes encontradas bajo la oscuridad de la noche, calificando la situación de «dantesca» debido a la violencia del impacto. L
La respuesta sanitaria ha sido masiva para tratar de estabilizar a los heridos y rescatar a las personas que quedaron atrapadas entre los restos del fuselaje. El 112 ha coordinado el envío de ocho unidades móviles de críticos, una decena de ambulancias convencionales y vehículos de apoyo logístico de Cruz Roja para atender la emergencia sobre el terreno.
Como consecuencia directa del siniestro, Adif ha suspendido totalmente la circulación en la línea de alta velocidad que conecta Madrid con Andalucía. Mientras el resto de la red ferroviaria nacional opera sin alteraciones, los equipos de mantenimiento y seguridad trabajan a contrarreloj en Adamuz para asegurar la zona, aunque se prevé que el tráfico ferroviario hacia el sur peninsular sufra importantes interrupciones durante las próximas horas.








