
La iglesia de San Alberto, templo del antiguo convento de las Carmelitas Descalzas ubicado junto al Museo de Calatayud, se ha transformado en un espacio dedicado a poner en valor la Semana Santa bilbilitana. Declarada de Interés Turístico Regional en 1994, esta manifestación de fe y cultura cuenta al fin con un lugar concebido para difundir y dar a conocer en cualquier época del año un patrimonio material e inmaterial único que va mucho más allá de lo que se percibe en las calles durante los días de pasión, muerte y resurrección.
El recinto acoge una cuidada exposición expositiva y didáctica a través del proyecto desarrollado por Producciones Audiovisuales Fotoprisma y Tintaura S.L. La antigua nave principal y sus capillas laterales, diseñadas en el primer tercio del siglo XVII por fray Alberto de la Madre de Dios bajo los cánones de la austeridad carmelitana, albergan ahora las peanas y pasos procesionales acompañados de recursos museográficos. Los visitantes pueden contemplar maniquíes caracterizados como personajes del Santo Entierro, vitrinas con material cedido por las cofradías, pies temáticos con información sobre los pasos y el retablo mayor, así como pantallas interactivas orientadas a explorar tanto a las hermandades como a la propia Procesión del Santo Entierro. La visita se completa con un ambiente sonoro envuelto por las tradicionales marchas procesionales, cuyos derechos de concierto y composición han sido cedidos por la Agrupación Musical Pascual Marquina.
El recorrido permite admirar de cerca un impresionante conjunto de peanas y pasajes bíblicos que incluyen a El Salvador o Salvátor, la urna funeraria que alberga al Cristo Yacente, La Última Cena, Los Azotes, el Ecce Homo, la Entrada de Jesús en Jerusalén (popularmente llamada la Burrica de las Naranjas), El Descendimiento, El Calvario, la Pía Unión de Jesús con la Cruz a Cuestas, San Pedro y el Gallo, El Prendimiento, las Tres Marías y San Juan, La Oración de Jesús en el Huerto, y Nuestra Señora de la Soledad, provista de peana y palio con una imagen fidedigna de la original conservada en San Juan el Real.
Dentro de este recorrido ocupa un lugar primordial la Procesión del Santo Entierro, contemplada como el eje central y emblemático de esta tradición. Documentada desde 1776 con antecedentes que se remontan a 1588, este acto que culmina cada Viernes Santo con el Auto Sacramental en la Plaza de España congrega a cerca de 2.500 participantes y 150 personajes bíblicos, constituyendo la representación más completa del Antiguo y Nuevo Testamento en una sola procesión en toda España.
El patrimonio reunido abarca a las 14 cofradías y hermandades que integran hoy la Semana Santa bilbilitana. Sus orígenes históricos se remontan a la llegada de los franciscanos en la primera mitad del siglo XIII, abarcando desde la Antiquísima, Leal y Real Hermandad de Nuestra Señora de la Piedad y Sangre de Cristo (fundada en 1264) hasta la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Caridad, «Los Estudiantes» (creada en 2013), pasando por la Venerable Orden Tercera de San Francisco de Asís (organizadora histórica desde 1289) y la Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad (siglo XVII). Las vicisitudes vividas a lo largo del tiempo recogen hitos como su reconocimiento municipal en 1776, la reinstauración tras la desamortización en 1846, sus interrupciones en los periodos 1928-1937 y 1968-1975, y su recuperación progresiva a partir de la creación de la Hermandad de Terceroles en 1979.
El propio edificio que alberga la muestra representa un pilar patrimonial de primer orden. Levantado con nave única, capillas laterales, bóveda de cañón con lunetos y cúpula semiesférica sobre pechinas, la arquitectura presume de una fachada estructurada en tres calles con portada entre pilastras toscanas y ático con hornacina. Tras haber superado envites históricos como la Guerra de la Independencia, la desamortización de 1835 y los bombardeos de 1937, el templo reabre totalmente rehabilitado. En su interior sobresale también el retablo mayor, procedente del antiguo Hospital de San Clemente —fundado por don Clemente Paciencia, cuyo retrato fúnebre reposa en la primera capilla de la epístola—, consistente en una obra de mazonería dorada y policromada con una talla del siglo XVII de San Francisco de Asís y un banco ilustrado con pinturas de Santa Catalina, San Miguel, San Juan Bautista, Santa Lucía, San Lorenzo y San Francisco.
La apertura de este espacio cultural representa un impulso definitivo a la línea estratégica municipal para la revitalización y creación de centros de interpretación en la ciudad, sumándose a las actuaciones en el Museo Taurino, el Textil de los Claustros de Santa María, el del Mesón de La Dolores, las intervenciones en el espacio de la Judería, el rediseño de contenidos del Museo de la ciudad y los avances para la musealización y tratamiento de pinturas murales del Yacimiento de Bílbilis. Asimismo, esta iniciativa se perfila como un paso fundamental hacia el objetivo perseguido por la Junta Mayor para lograr la declaración de la Semana Santa bilbilitana como Fiesta de Interés Turístico Nacional, a semejanza del logro obtenido con San Roque.
La puesta en marcha del proyecto ha precisado del esfuerzo compartido entre la Junta Mayor de la Semana Santa, las 14 cofradías, la Agrupación Musical Pascual Marquina, la Asociación de Fotógrafos Bilbilitanos, las parroquias de San Juan el Real y la Colegiata del Santo Sepulcro, los equipos técnicos de Tintaura y Fotoprisma, así como la aportación a título personal de Pepe Arévalo, Fran Lorenzo de la Mata, José Antonio Vicén, la familia Verón Gormaz y Andrés Roque.
Su equipamiento y acondicionamiento se ha estructurado con la aportación del Plan Plus 2025 de la Diputación Provincial de Zaragoza y el Plan de Sostenibilidad Turística de la Comarca Comunidad de Calatayud.
El público que desee adentrarse en este legado puede acceder al recinto a través de la antigua sala del torno del convento, en el mismo horario que el Museo de Calatayud. Durante la reciente presentación del recinto, las autoridades municipales y los representantes de la Junta Mayor expresaron su agradecimiento a todos los colectivos, empresas y colaboradores que han hecho posible convertir este templo en el lugar permanente de difusión de la pasión bilbilitana.








