
El Museo de Calatayud vive un hito histórico tras recibir la pasada semana el busto del emperador Claudio, pieza arqueológica hallada en 1662 en el cerro de Bámbola por un agricultor de Huérmeda mientras araba la tierra. Tras permanecer custodiada durante más de siglo y medio en el Museo Provincial de Zaragoza, la emblemática escultura de mármol de Paros regresa temporalmente a la capital bilbilitana aprovechando las obras de reforma del espacio zaragozano, permitiendo que la obra reencuentre su lugar de origen más de tres siglos después.
La jornada alcanza su punto álgido hoy a las 13:00 horas con la inauguración oficial de la exposición «Claudio vuelve a casa 364 años después», donde la figura del emperador comparte espacio con la cabeza de piedra celtibérica y diversos vestigios islámicos y romanos. El acto reviste un especial significado emotivo al rendir un rendido homenaje al profesor D. Manuel Martín Bueno, exdirector del museo y figura clave en las excavaciones de Bílbilis y en la creación de la propia institución en 1972, fallecido el pasado mes de agosto.
La pieza, transportada bajo la custodia de la Policía Nacional e instalada en el antiguo convento de las Carmelitas, muestra la cabeza reutilizada de un retrato previo de Calígula sobre el torso que mandó tallar el conde de San Clemente tras su hallazgo. Esta muestra no solo exhibe un objeto único en la arqueología aragonesa, sino que reaviva el orgullo patrimonial de la ciudad y sirve de impulso para reclamar las siguientes fases del plan director que culminará la puesta en valor del yacimiento de Bílbilis.









