
Banco Mediolanum ha dado un paso estratégico en su plan de expansión en Aragón con la puesta en marcha de un nuevo Family Office en Calatayud. Este espacio, ubicado en una zona privilegiada del Paseo, nace de la mano de la bilbilitana Verónica Sánchez con el objetivo de ofrecer un servicio de asesoramiento patrimonial de alta calidad, basado en el contacto directo y la confianza a largo plazo con las familias de la ciudad.
La inauguración ha contado con la participación de Verónica Sánchez, Family Banker de la entidad, y Alejandro Cutroz, District Manager de Banco Mediolanum. Durante el encuentro, ambos responsables destacaron que la elección de esta ubicación responde a la necesidad de dotar de mayor visibilidad y profesionalidad al servicio que ya se venía prestando en la zona. Al encontrarse Calatayud a 90 kilómetros de Zaragoza, contar con una sede física en el centro neurálgico y financiero de la ciudad permite atender a los clientes en un entorno adecuado y cercano, reforzando la identidad del banco en la comarca.
El modelo de negocio de Banco Mediolanum se distingue por la figura del Family Banker, un profesional autónomo que actúa como el único interlocutor del cliente para todas sus necesidades financieras. Según explicaron sus responsables, el enfoque no se centra en la venta de productos, sino en las personas y en la consecución de sus metas vitales a través de una planificación financiera de 360 grados que abarca desde el ahorro y la inversión hasta la gestión de créditos y protección.
Este modelo, que cuenta con más de 40 años de trayectoria en Italia y 25 en España, busca diferenciarse de la banca tradicional mediante el acompañamiento constante. El nuevo Family Office de Calatayud no solo pretende consolidar la cartera de clientes actual, sino también servir como polo de atracción para nuevos profesionales que quieran incorporarse a la entidad como Family Bankers, fomentando así el crecimiento económico y profesional en la zona.
Con esta apertura, la entidad reafirma su compromiso con los valores de la banca de proximidad, donde la gestión del patrimonio se entiende como una relación «de persona a persona» destinada a ayudar a las familias a tomar las mejores decisiones para su futuro financiero.








