
La ciudad de Calatayud vivió ayer una tarde cargada de emoción y reconocimiento cultural. La Iglesia de San Pedro de los Francos acogió el acto institucional en el que se entregó el título de Hijo Adoptivo a Máximo Víctor Solanas Donoso, director del Coro Juvenil de Voces Blancas Augusta Bílbilis. La máxima distinción de la localidad se le otorga tras el acuerdo unánime adoptado por el Pleno del Ayuntamiento en reconocimiento a su valiosa aportación pedagógica y cultural a la comunidad.
Durante la ceremonia, el alcalde de la localidad, José Manuel Aranda, hizo entrega del diploma a un emocionado Solanas, conocido cariñosamente como «Don Víctor» por las generaciones de jóvenes bilbilitanos a los que ha formado. En sus palabras de felicitación, el regidor enfatizó el impacto transformador de su labor como docente y director, señalando que sus alumnos recuerdan con admiración una enseñanza que trasciende lo musical: ha enseñado a cantar, pero también a escuchar y a valorar la voz del otro, demostrando en cada ensayo, actuación y viaje que la suma de diferentes voces produce un resultado mucho más hermoso.
En la glosa del homenajeado, el Cronista Oficial de la ciudad, Carlos de la Fuente, destacó la idoneidad de rendirle este tributo al inicio del mes de noviembre, asociando la cadencia y melodía de la labor de Solanas con el ambiente propicio del otoño bilbilitano. De la Fuente subrayó que al preguntar en la ciudad por alguien que haya dedicado buena parte de su vida al magisterio de la música con modestia, el nombre de Víctor Solanas surge sin vacilar.
Nacido en Ibdes en 1950 y maestro de profesión, Solanas ha desarrollado en Calatayud un proyecto musical y humano de enorme calado. Desde la creación del coro en 1995, la formación ha superado las 560 actuaciones y consolidado un repertorio con cerca de doscientas obras, situándose como una de las escasas agrupaciones de voces blancas en activo de todo Aragón. Las autoridades locales y todos los grupos políticos municipales han coincidido en poner en valor no solo su magisterio técnico, sino también la transmisión de valores fundamentales como el compañerismo, el compromiso y la disciplina que deja como impronta imborrable en el patrimonio cultural de la comarca.













