
Calatayud ha dado el pistoletazo de salida a sus Ferias y Fiestas en honor a la Virgen de la Peña 2026 con una concurrida Cabalgata que recorría las principales calles de la ciudad hasta desembocar en la Plaza de España. Durante el trayecto, que partió desde el barrio de la Puerta de Soria y atravesó emblemáticos puntos como la Rúa de Dato, el Paseo Cortes de Aragón, el Paseo San Nicolás de Francia o la Plaza del Sepulcro, el ambiente festivo inundó la ciudad bilbitana.
El desfile contó con una nutrida representación de colectivos y agrupaciones culturales que amenizaron el recorrido con música, folklore y animación. Entre los participantes destacaron la Comparsa de Gigantes y Cabezudos, la Escuela de Jota Rondalla Bilbitana, la Comparsa de Enanos Sogueros, la Charanga El Descontrol, el Grupo de Animación Coscorrón, el Danze de San José, los Tragachicos, la Banda de Gaitas de Boto Aragonesa, la ACR Revuelo Bilbitano, la Agrupación Musical Pascual Marquina, la ACR Santa Marta y los Dulzaineros del Corral Blanco.

Tras la llegada del desfile a la Plaza de España, la atención se trasladó al balcón del Ayuntamiento, desde donde Nacho del Río y Beatriz Bernad proclamaban el pregón oficial de las fiestas patronales. La pareja artística de la jota aragonesa, que celebra tres décadas de trayectoria compartida desde que sus caminos se unieron en casa de su maestro Jesús Gracia, ofreció una alocución cargada de emoción, arraigo y homenaje al folclore aragonés.
En sus palabras, los pregoneros expresaron su profundo agradecimiento a la ciudad por el apoyo brindado desde sus inicios y ensalzaron el valor de la jota como manifestación cultural imprescindible. Recordaron a figuras clave como el célebre amigo y letrista José Verón Gormaz, así como a todos los hombres y mujeres que han mantenido viva la tradición de cantar, bailar y tañer la jota en Calatayud desde finales del siglo XIX. Con vivas a la Virgen de la Peña y a la ciudad, Nacho del Río y Beatriz Bernad cerraron su intervención recordando que las fiestas empiezan cuando un pueblo recuerda quién es.










