
La madrugada festiva en la Plaza de Toros «Coso de Margarita» de Calatayud ha derivado en una jornada marcada por la confusión, las decisiones de última hora y, finalmente, la intervención de las fuerzas de seguridad.
El festejo nocturno del toro embolado arrancaba con complicaciones cuando, durante la salida del astado al ruedo, el animal provocaba graves daños en una de las puertas de madera de la plaza. La embestida afectó de lleno al acceso a la enfermería y al patio de cuadrillas, un punto estratégico e imprescindible para garantizar las medidas sanitarias y la seguridad del evento. En un primer momento, y ante la imposibilidad de reparar los desperfectos de forma inmediata, el presidente del festejo, José Luis Pinilla, junto con el personal de la propia plaza, decidió suspender la suelta de vaquillas posterior.
Sin embargo, la situación dio un giro inesperado. Tras las gestiones e intermediación del empresario del recinto y el presidente de Interpeñas, se optó por retomar la actividad taurina, llegando a soltar tres vacas más en el ruedo.
La reanudación fue breve y convulsa. Ante el estado de la infraestructura afectada y el contexto generado en la plaza, efectivos de la Policía Local y de la Policía Nacional se vieron obligados a intervenir para suspender definitivamente el festejo, argumentando una clara «falta de seguridad» en el recinto.
Tras este agitado episodio nocturno, los esfuerzos se centran ahora en la gestión municipal. El Ayuntamiento de Calatayud trabaja a contrarreloj para reparar la puerta dañada antes de las 8:00 horas de la mañana, plazo límite para poder garantizar la celebración de la suelta matinal de vaquillas en condiciones óptimas y seguras.









