
La creatividad y la ilusión no entienden de edad en Calatayud. Entre las 24 propuestas que han compartido escaparate en el local de Interpeñas para el concurso de Muñecos de Capea, «Doña Lola» ha sido, sin duda, una de las figuras más especiales de la tradicional exposición de San Roque. Confeccionada con papel reciclado, un elegante sombrero de copa y una vistosa falda de tela, la obra ha representado algo mucho más valioso que un galardón: el talento y la vitalidad de sus creadores, los residentes de la Residencia Municipal “San Íñigo”.
A pesar de que el jurado ha otorgado el primer premio a la obra «Torrente y Presidente», realizada por Marta Gotor y Víctor Gómez, en la residencia bilbilitana el ambiente es de absoluta satisfacción. Acompañada por una emotiva coplilla en la que los propios mayores deseaban unas felices fiestas con responsabilidad a peñistas y vecinos, «Doña Lola» ha cumplido con creces su cometido. Como señala Blanca Remacha, terapeuta ocupacional del centro, el verdadero reconocimiento ha sido el proceso creativo, diseñado para fomentar el bienestar emocional, la autonomía, la imaginación y el sentimiento de identidad de los usuarios.
Esta iniciativa forma parte del constante compromiso de la residencia por dinamizar la vida de sus mayores en fechas señaladas, desde Carnaval o San Valentín hasta eventos astronómicos como el próximo eclipse del 12 de agosto. Para las fiestas patronales, el centro ya lo tiene todo listo para vivir su particular chupinazo con charanga y la visita del santo, luciendo con orgullo el espíritu de la peña «Los Valientes», nombre con el que se identifican sus propios residentes.
Tras la emotiva experiencia del año pasado, cuando llevaron a la plaza un muñeco con forma de conejo junto a la peña Los que Faltaban, este año han vuelto a demostrar su capacidad para sumar tradición y arte comunitario. Sin el primer premio en las manos, pero con la satisfacción del trabajo bien hecho, «Doña Lola» ya se prepara para saltar al ruedo la tarde del 16 de agosto y hacer disfrutar a todos ante las vaquillas, demostrando que la energía y la entrega de los mayores de San Íñigo han vuelto a ganarse el corazón de toda la ciudad.










