
Una torre cuadrada en la zona de la Longia del Castillo Mayor de Calatayud es el primer hallazgo de las catas arqueológicas que se han realizado como parte de los trabajos de rehabilitación del Conjunto Fortificado Islámico de Calatayud. Así lo ha anunciado esta misma mañana el consistorio bilbilitano a través de un comunicado.
Los muros de esta construcción no eran visibles en la superficie y han salido a la luz en la excavación que ha seguido a la cata, abriéndose una vía para seguir investigando el devenir de este conjunto, que tanto simbolismo e importancia tiene para la ciudad. Se han descubierto los cimientos y parte del muro de una gran torre cuadrada que “curiosamente está colocada en ángulo respecto a la muralla, no en línea recta con ella”, explica el concejal delegado de Patrimonio en el consistorio, José Manuel Gimeno.
El edil ha visitado las labores de excavación que continúan. El equipo de arqueólogos que está trabajando con la empresa Estudio Métodos de la Restauración S.L sospechaba de que pudiera existir alguna construcción en esa zona. Aunque no había evidencia alguna sobre el terreno, esta parte de la fortaleza, junto con el tramo de muralla más cercano al castillo, fue desmontada durante las guerras del siglo XIX. “La torre que ahora podemos ver llevaba oculta más de cien años”, asegura.
Se levantó mediante un encofrado de piedra de la zona, unido con abundante mortero de yeso y “todavía pueden verse las marcas que dejaron los tablones de madera utilizados durante la construcción, como una auténtica huella del proceso de obra medieval”, valora Gimeno.
Como han explicado los responsables de la empresa adjudicataria de esta rehabilitación que se ejecuta con fondos del 2% Cultural y del Ayuntamiento de Calatayud, los muros forman un cuadrado de 7 metros de lado, con un grosor de 1,5 metros, dimensiones que le otorgan una gran robustez a la obra. La parte mejor conservada, en el lado norte, alcanza 1,70 metros de altura.
Por los materiales encontrados en su interior y por cómo está construida, todo apunta a que esta torre se levantó durante la segunda mitad del siglo XIV. Es decir, en el contexto de la Guerra de los Pedros. Fue el conflicto entre Castilla y Aragón que tuvo uno de sus episodios más importantes precisamente en Calatayud, con su conquista por las tropas castellanas en 1362. El equipo arqueológico continúa trabajando para entender mejor este tramo de muralla, en el que se han identificado dos fases constructivas distintas.
“Cada nueva cata confirma que el castillo de Calatayud todavía guarda secretos bajo tierra, y que las obras de rehabilitación no solo van a devolverle su esplendor, sino que están escribiendo nuevas páginas de su historia”, afirma el concejal y primer teniente de alcaldía.










