📸 Andrés Roque

La parroquia de San Juan el Real de Calatayud ha vuelto a vestirse de gala para conmemorar, como cada año, la Solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista. En esta ocasión, la festividad patronal cobró un matiz aún más especial gracias a la participación activa de la comunidad y a importantes novedades en el patrimonio parroquial.
La jornada litúrgica estuvo presidida por el obispo de la Diócesis de Tarazona, D. Vicente Rebollo, quien fue el encargado de oficiar la Eucaristía. Durante la celebración, los fieles compartieron su habitual alegría y devoción hacia el santo titular. Al término de la misa, y siguiendo la arraigada costumbre de esta comunidad, se dio paso a la procesión Eucarística, que recorrió las inmediaciones del templo bajo una gran expectación.
Bendición y convivencia vecinal
Uno de los momentos más significativos del día se vivió tras el acto procesional, cuando el obispo procedió a la bendición e inauguración oficial del edificio de despachos y salones parroquiales. Estas instalaciones reabren sus puertas tras una profunda reforma ejecutada a lo largo del presente año, con el objetivo de ofrecer un mejor servicio y un espacio renovado para las actividades pastorales y administrativas de la zona.
Como broche de oro a los actos programados, los asistentes se congregaron en torno a una mesa compartida en un ambiente festivo y distendido. Este encuentro no solo sirvió para estrechar lazos entre los vecinos, sino que propició un espacio idóneo para que los fieles pudieran conversar de manera cercana y directa con el obispo diocesano, cerrando así una jornada inolvidable para la comunidad de Calatayud.










