
La localidad de Cetina, en la Comarca Comunidad de Calatayud, volvió a deslumbrar anoche a residentes y visitantes con la celebración de su mítica Contradanza. A partir de las 23:00 horas de este martes, la plaza mayor del municipio apagó su alumbrado público para transformarse en un escenario vibrante y misterioso, iluminado únicamente por el fuego de las antorchas. Este festejo, que fusiona música celta, misticismo religioso y antiguos ritos agrícolas, demostró una vez más por qué está catalogado como Fiesta de Interés Turístico de Aragón y Bien de Interés Cultural Inmaterial.
El magnetismo visual de la velada estuvo protagonizado por ocho danzantes ataviados con impactantes trajes que simulan un esqueleto, divididos simétricamente en dos grupos de cuatro que alternan los colores blanco y negro. Bajo las órdenes implacables del diablo, un personaje vestido rigurosamente de rojo que marca el compás con enérgicas palmadas, los danzantes ejecutaron las tradicionales «mudanzas». Estas complejas figuras coreográficas recrearon motivos laicos, mitológicos y religiosos como la fuente, los arcos o el dios de las aguas, culminando en el esperado clímax de la muerte y resurrección del diablo. El momento desató el aplauso unánime de los asistentes, quienes rompieron el silencio de la noche al grito de “¡Viva San Lorenzo!”.
Aunque la primera constancia escrita de este festejo se remonta al año 1751, sus raíces se pierden en el tiempo y algunos expertos las vinculan con antiguos rituales celtíberos. La noche supuso el punto álgido de una jornada que ya había comenzado con intensidad a plena luz del día. A las 11:30 de la mañana, la plaza ya había acogido la representación del Dance, uno de los actos documentados más antiguos de la comunidad autónoma, donde las figuras del Mayoral, el Zagal y ocho danzantes ejecutaron paloteados y bailes de espadas siempre de cara a la imagen de San Juan Lorenzo.
Ambos acontecimientos constituyen el núcleo de las fiestas patronales de Cetina, que arrancaron el pasado lunes y se prolongarán durante la semana. Las celebraciones enlazarán directamente con los actos en honor a Santa Quiteria, cuya tradicional romería pondrá el broche de oro a los días grandes del municipio el próximo viernes 22 de mayo.










