
Las raíces históricas que unen a las regiones de Aragón, Béarn, Bigorre y Navarra se han visto fortalecidas tras la reciente expedición cultural organizada por la asociación ABBAN y AHERCA. El viaje, liderado por Jean Jacques Coustaline y Jean Marie Flores, permitió a un grupo de 43 personas recorrer los pasos de figuras ilustres como el escritor Baltasar Gracián y el poeta Marco Valerio Marcial, sumergiéndose en el rico patrimonio de la comarca de Calatayud.
El reencuentro con la historia
La expedición partió de las localidades francesas de Tarbes y Pau el lunes 27 de abril, marcando el inicio de una travesía diseñada para la nostalgia y el descubrimiento. El primer encuentro oficial tuvo lugar en Daroca, donde el grupo fue recibido por el alcalde de la ciudad antes de degustar la gastronomía local en el restaurante «Cien Balcones». Tras esta primera toma de contacto con el patrimonio darocense, los viajeros se trasladaron a Calatayud, estableciendo su base de operaciones en el Hotel Globales Castillo de Ayud.
Inmersión en el patrimonio bilbilitano
La jornada del martes 28 estuvo dedicada íntegramente a desgranar los secretos de Calatayud. Bajo la experta guía de Carlos de la Sobresaliente, los visitantes recorrieron los templos de la ciudad, culminando con un emotivo momento de valoración artística a los pies de las emblemáticas Torres Mudéjares de Santa María y San Andrés. La convivencia se reforzó con una comida en el histórico Mesón de la Dolores, donde compartieron mesa con socios de Aherca, antes de dedicar la tarde a explorar el museo municipal, la antigua judería y los barrios altos.

Naturaleza, tradición y hermanamiento
El itinerario también reservó espacio para la contemplación natural y el legado eclesiástico. El miércoles, el grupo disfrutó de una jornada completa en el Monasterio de Piedra y el Embalse de La Tranquera, lugares que combinan la serenidad del Císter con la belleza paisajística de la zona.
Finalmente, el jueves 30, la comitiva se dirigió a Illueca para conocer de primera mano el Castillo de Benedicto XIII, el célebre Papa Luna, y visitar el museo del calzado, un pilar fundamental de la economía y tradición local. Este viaje no solo ha cumplido los objetivos de fomentar la colaboración y la amistad entre las regiones participantes, sino que también responde al deseo de Jean Marie Flores, profesor emérito de la Universidad de Pau, de regresar a una tierra con la que mantiene un profundo vínculo desde la jornada internacional de 2016. La expedición concluyó con el regreso a Francia, consolidando una cooperación que trasciende las fronteras de los Pirineos.








