📷 José Antonio Vicén

Mateo 5, 11-12
Bienaventurados seréis cuando os injurien, os persigan y cuando, por mi causa, os acusen en falso de todos los males. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos, pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.
Últimamente los católicos, por ser católicos, de una parte de la sociedad actual, estamos recibiendo ciertas críticas, calumnias e insultos, que yo como católico, les hago oídos vanos y le pido a Dios que a esas personas les perdone, porque esa catequesis la recibí de Jesucristo, justo cuando estaba en el monte calvario, colgado de la Cruz a punto de morir: “Padre perdónalos por qué no saben lo que hacen”.
Pido respeto a mis creencias, el mismo respeto que les tengo a esa parte de la sociedad, una sociedad que yo, no me preocupo, ni presto atención en sus costumbres o aficiones, “porque eres algo que ni me importa ni me interesa su manera de vivir”. Por eso, por favor, qué les importa a ellos si yo vivo mi Fe al amparo de mi creencia cristiana, acudo a una iglesia a estar con el Señor, o si me pongo un hábito y un capirote en Semana Santa.
Por favor; yo tengo que aguantar días de fiestas, de decibelios aterradores, basura y olores malolientes, y no los critico. Competiciones deportivas dentro del casco urbano, encontrando molestias, calles cortadas al tráfico, etc. Y no los critico. Cabalgatas LGTB, del 8M, o de otro ámbito, y no las critico. Y ahora desfiles de therians, y no los critico. Y un largo etcétera de actos y acontecimientos varios, que yo no critico.
Queridos hermanos cofrades de las distintas cofradías y hermandades: yo está Semana Santa con mucho orgullo me vestiré con mi hábito de cofrade y mi capirote “que es simbolismo de arrepentimiento, penitencia y elevación de mis oraciones a Señor”, y viviré la Semana Santa, con toda mi devoción, recogimiento, y espiritualidad, dándole gracias a Dios, para enriquecimiento de mi Fe en Él. Os animo a salir con vuestros titulares a las calles, con esa espiritualidad de recogimiento, espiritualidad y evangelización que os caracteriza.
JUEVES SANTO
En esta noche Santa, Cristo nos deja su Cuerpo y Sangre y la iglesia católica conmemora la institución de la Eucaristía. Jesús con el lavatorio de los pies, nos da una lección de humildad y nos enseña a servir a los demás con dignidad.
El teólogo Romano Gaudini dice “que la actitud del pequeño que se inclina ante el grande, todavía no es humildad. Es, simplemente, verdad. El grande que se humilla ante el pequeño es el verdaderamente humilde”.
Eso, Jesucristo es auténticamente humilde. Ante este Cristo humilde nuestros moldes se rompen. Jesucristo invierte los valores humanos y nos invita a seguirlo para construir un mundo diferente desde el servicio.
VIERNES SANTO
Luego de condenarte, te cargaron con la cruz, la llevaste sin quejas, y no te importó que dejase su huella en tus hombros. Caíste bajo la cruz y era natural, pesa mucho la vida manchada de un hombre y tú llevabas la vida de todos.
No comprendo señor tu actitud, te pasaste en generosidad y únicamente me atrevo a preguntarte ¿mereció la pena?. Así es: ¿mereció la pena tanto sufrimiento para los hombres sabiendo lo desagradecidos que somos?
Al verte crucificado y saber que todo lo hiciste por mí, no es tan sencillo decirte con palabras lo que de verdad puedo estar sintiendo.
El Drama llega a su fin. Inclinando la cabeza…. espiró.
Y ahora surge en mí una pregunta: ¿he sabido aprovechar en mi aquella muerte?. (Son frases sacadas del Vía Crucis que llevo treinta y cuatro años rezando cada viernes de Cuaresma al Stmo Cristo de la Paz, y un dia las escogí y, unidas, las llevo presente bajo mi capirote en cada salida procesional).
Aquel primer Viernes Santo desde la Cruz, después de toda la Pasión que te hicieron padecer y segundos antes de entregar el Espíritu, alzaste los ojos al cielo y dijiste “SEÑOR perdónalos que no saben lo que hacen”.
Qué catequesis más bonita en tan pocas palabras.
SÁBADO SANTO
El Sábado Santo es el día de la reflexión, meditación, profundización y el silencio personal de cada uno.
Mateo 6-6
Cuando ores, entra en tu cuarto, cerrarte en tu interior y ora a tu Padre que está en secreto y tu Padre que ve en lo secreto, te dará tu recompensa.
El Sábado Santo, es el único día del año litúrgico que Jesucrirto está ausente, está en el Sepulcro. Él, que es el Verbo, y la Palabra está callada.
Es el dia del silencio, pero no un silencio cualquiera: el silencio auténtico es la actitud profunda del amor que escucha. El silencio del sábado es el eco de la presencia de Cristo en el lugar de los muertos. El silencio es el nombre de MARÍA a los pies de la Cruz y a las puertas del Sepulcro.
Simeon en el templo le predijo el dolor que ella iba a padecer y una espada le atravesaría su alma.
El sábado es el dia que más cerca quiero estar al lado de María “Stma Divina Pastora, en la capilla de San Blas (o de la Piedad) en la Basílica Menor del Santo Sepulcro”, con ella al igual que hizo con los discípulos cuando se quedaron solos. Ella les animó y les mantuvo en la fe.
DOMINGO DE RESURRECCIÓN
La presencia de la Virgen en mis reflexiones y meditaciones junto con las oraciones en el día de Sábado Santo, me han hecho sentir con la Resurrección de Jesucristo. La renovación de ese hombre viejo, vacío, perdido y sin sentido que he llevado en interior hasta este momento.
Y con la presencia de Jesús Resucitado y vencedor de la muerte, me ayude a que se realice ese cambio en mi interior.
San Pablo en la primera carta a los Corintios, capítulo 15, versículo 14, nos dice: si Cristo no hubiera Resucitado, vana sería nuestra fe.
Si él no hubiera resucitado, sus palabras hubieran quedado en el olvido y sus promesas sin cumplir. Pero sabemos que ha vencido a la muerte y al pecado, y sabemos que ganó para nosotros la Vida Eterna y de esta manera toda nuestra vida adquiere sentido.
Quiero enviar un soplo de aire y serenidad a esas personas que viven y disfrutan de la crítica ajena y decirles que por mi experiencia en esta vida, he visto muchos que dicen no creer en Dios, verlos en sus momentos difíciles de sus vidas mirar al cielo o persignarse.
Fdo.: Fernando Cuenca Ágreda








