
La plaza Joaquín Costa de Calatayud se convirtió ayer domingo en el epicentro de la reivindicación del Día Internacional de la Mujer. Frente a las puertas de la Casa Consistorial, la corporación municipal, encabezada por el alcalde y diversos concejales, alzó la voz para ratificar su rechazo absoluto a cualquier forma de violencia contra las mujeres y consolidar su apuesta por políticas locales que transformen la ciudad en un entorno más justo y equitativo.
El acto central consistió en la lectura de un manifiesto que contó con una presencia institucional destacada, sumando a la voz del equipo de gobierno la de Álvaro Sáez, presidente del Tribunal de Instancia de Calatayud. Durante su intervención, se denunció con firmeza el negacionismo de la desigualdad y se puso el foco en la violencia estructural que todavía golpea a las mujeres. El texto subrayó la urgencia de combatir las discriminaciones múltiples que se cruzan por razones de origen, edad u orientación sexual, señalando como retos pendientes la redistribución de recursos y el reconocimiento del valor social de los cuidados.
Más allá de la proclama institucional, el Ayuntamiento de Calatayud aprovechó la jornada para poner cifras al trabajo constante que realizan los Servicios Sociales bilbilitanos. Según la memoria anual del área, el pasado año se atendió a 48 víctimas de violencia de género y 18 menores, ofreciéndoles un soporte integral que abarca desde lo psicosocial hasta la búsqueda de autonomía personal. En este sentido, la inserción laboral se confirmó como un pilar fundamental para la recuperación de las víctimas, logrando que más de la mitad de las mujeres participantes en los programas de itinerario de empleo consiguieran un puesto de trabajo.
La concejal de Servicios Sociales en el consistorio bilbilitano, Simona Dragan, aportó datos que reflejan la profundidad de la intervención municipal, destacando la atención psicológica recibida por 29 mujeres y la necesidad de recurrir a viviendas tuteladas en tres casos específicos. Iniciativas como el «Espacio Mujeres», donde se trabaja la autoestima y las habilidades personales, buscan paliar la falta de redes de apoyo que a menudo agrava la vulnerabilidad de estas personas.
La jornada concluyó con un mensaje de persistencia por parte de los representantes locales, quienes insistieron en que, aunque el 8 de marzo sea la fecha simbólica para la reivindicación, el trabajo contra la brecha de género debe ser una labor transversal y diaria para no dar ni un solo paso atrás en los derechos conquistados.








