
La ciudad de Calatayud se vistió de gala ayer sábado para dar el pistoletazo de salida oficial a los actos de la Pasión con la celebración del Pregón de Cuaresma 2026. Este año, la cita ha tenido un carácter histórico y profundamente emocional, ya que la organización recayó en la Real y Antiquísima Hermandad de la Piedad y la Sangre de Cristo, que celebra el centenario de la primera salida procesional de la Virgen de la Piedad por las calles de la capital bilbilitana.
La jornada comenzó a las 19:30 horas con un solemne desfile que partió desde la Parroquia de San Juan el Real. El Piquete de Honor de la Junta Mayor de Semana Santa, junto a representantes de todas las cofradías locales, conformó una comitiva que recorrió el centro de la ciudad hasta llegar a la Basílica del Santo Sepulcro. En este emblemático escenario, el acto central cobró vida a las 20:00 horas bajo la atenta mirada de los fieles y autoridades.
La responsabilidad de anunciar este tiempo de espera recayó en D. Jacinto Julvez Sanz, presidente de la hermandad anfitriona. En un discurso cargado de sentimiento y memoria institucional, Julvez Sanz puso voz al sentir cofrade, vinculando la tradición de la ciudad con el hito histórico que su hermandad conmemora este año. El evento contó con el apoyo institucional de la Junta Mayor de Semana Santa y la colaboración de la Unidad Pastoral de Calatayud.
El broche de oro de la noche tuvo lugar en la Plaza de España con el esperado «Clamor Cuaresmal». Una vez concluido el acto en la Basílica, todas las bandas de las cofradías bilbilitanas se reunieron en el corazón del casco histórico para ofrecer un encuentro sonoro de tambores y cornetas. Los vibrantes toques, que resonaron con fuerza ante el público congregado, marcaron definitivamente el inicio del calendario litúrgico y cultural que conducirá a Calatayud hacia sus días grandes.








