
La localidad de Ateca se prepara para sumergirse de lleno en una de las tradiciones más singulares y longevas de la Comarca Comunidad de Calatayud: las fiestas en honor a San Blas. Este evento, declarado de Interés Turístico de Aragón, tiene como protagonista absoluto a la Máscara, un personaje de raíces inciertas que ha sabido evolucionar desde el siglo XV hasta convertirse en el símbolo de la identidad atecana. Ataviado con su característico traje de franjas rojas y amarillas, cascabeles y armado con un sable y una «corbetera», este personaje recorre las calles del municipio despertando el entusiasmo de grandes y pequeños.
El programa de 2026 arrancará con un ambiente festivo marcado por la música y la convivencia, destacando el encendido de la gran hoguera de San Blas en la Plaza de España. Bajo el calor de las llamas, los vecinos se reúnen para compartir raciones de chorizo, longaniza y patatas asadas, manteniendo vivo un ritual de hermandad que sirve de preámbulo al día grande.
El Ayuntamiento de Ateca ha hecho especial hincapié en el respeto a la tradición, recordando a los adultos que el juego de intentar arrebatar los cascabeles al traje de la Máscara es una actividad reservada exclusivamente a los niños, quienes deben demostrar agilidad para evitar los toques de sable del personaje.
El momento culminante de las celebraciones tiene lugar cada 3 de febrero con la esperada subida al cerro. Tras la procesión hacia la ermita, la Máscara inicia un ascenso épico mientras los jóvenes le lanzan una lluvia de manzanas para frenar su avance. Esta práctica, que hasta finales de la década de los 70 se realizaba con piedras, se ha suavizado con el tiempo pero mantiene intacta su carga de adrenalina y simbolismo. Una vez que la Máscara corona la cima, el pueblo se une en un gran corro para entonar la canción «El puente de Alcolea», cerrando un ciclo que apenas ha variado en los últimos 125 años.
La figura de la Máscara, vinculada históricamente a los antiguos «botargas» y superviviente de prohibiciones y tensiones políticas en siglos pasados, sigue representando el orgullo de un pueblo que protege su legado.
El alcalde de este municipio, Ramón Cristóbal Júdez, ha invitado a visitantes y locales a disfrutar de estos días con ilusión, destacando que el cumplimiento de las normas de participación es fundamental para que esta costumbre, que mezcla lo lúdico con lo religioso, perdure en el tiempo como un tesoro cultural de la Comarca Comunidad de Calatayud








