
La búsqueda de Pablo Cebolla Guerrero, el vecino de Alhama desaparecido desde el pasado 13 de febrero, ha recibido hoy viernes un importante refuerzo con la incorporación de la Unidad Militar de Emergencias (UME) al operativo. Tras semanas de rastreos en el entorno de la ribera del Ebro, donde se le perdió la pista, los efectivos militares se suman a las labores que siguen bajo la coordinación directa del Grupo de Desaparecidos de la Policía Nacional.
El despliegue de la UME aporta recursos especializados de alta capacidad técnica para cubrir diversos frentes de la investigación. Entre los equipos desplazados destacan los especialistas en búsqueda subacuática y unidades cinológicas adiestradas específicamente en la localización de restos humanos. Asimismo, el operativo cuenta con tecnología de vanguardia mediante equipos RPAS (drones) para el reconocimiento aéreo y personal destinado al rastreo minucioso de las orillas del río.
Para garantizar la eficacia de las operaciones, se ha establecido una estructura logística dual. La UME mantiene un puesto de mando fijo en sus instalaciones de la Base Aérea de Zaragoza, mientras que la coordinación operativa a pie de campo se centraliza en un puesto de mando móvil ubicado en las dependencias de la Policía Nacional.
Durante la jornada de este viernes, las tareas se han centrado en una fase inicial de reconocimiento del terreno y tomas de contacto con las áreas de trabajo asignadas. Según han informado fuentes de la propia Unidad Militar, los trabajos de hoy han priorizado el análisis de los embarcaderos y la familiarización de los guías caninos y sus perros con las zonas específicas donde se intensificarán las inmersiones y los rastreos en los próximos días.









