
El Grupo Especial de Operaciones (GEO) de la Policía Nacional se ha reincorporado durante la tarde de este martes, 24 de febrero, al dispositivo de búsqueda del joven Pablo Cebolla en el río Ebro, tal y como ha informado EL ALTO JALÓN. Esta reactivación del grupo de élite se produce después de que las labores de rastreo subacuático se vieran condicionadas durante los últimos días por la fuerte crecida del caudal, una situación que, según fuentes policiales, llegó a comprometer la seguridad de los propios especialistas y obligó a un repliegue temporal de las unidades de inmersión.
Los trabajos se mantienen concentrados en el tramo urbano de Zaragoza comprendido entre el Puente de Piedra y el Puente de Hierro, zona donde se detectó la última señal del teléfono móvil del joven y donde las cámaras de seguridad confirmaron su caída accidental al agua. Tal y como detalló recientemente la portavoz de la Policía Nacional en Zaragoza, Rocío Gracia, el elevado volumen de agua y la fuerza de la corriente habían dificultado enormemente las tareas de los equipos de rescate, pero la evolución favorable del cauce en las últimas horas ha permitido finalmente que los buceadores del GEO vuelvan a trabajar sobre el terreno con mayores garantías de eficacia.
Desde primera hora de esta tarde, el operativo cuenta de nuevo con el despliegue de los agentes especializados en el cauce, quienes trabajan en estrecha coordinación con unidades de apoyo por aire y tierra. El dispositivo de búsqueda sigue reforzado mediante el uso de drones y el helicóptero de la Policía Nacional, medios que permiten ampliar el radio de acción más allá del núcleo urbano y rastrear posibles zonas de arrastre río abajo.
La Policía Nacional mantiene activado el protocolo de desaparición de alto riesgo y ha reiterado su compromiso de mantener el despliegue de forma ininterrumpida hasta lograr la localización del joven. Mientras tanto, la familia y el entorno cercano de Pablo Cebolla siguen con angustia el desarrollo de este operativo que, tras más de diez días desde la desaparición, continúa supeditado a la compleja evolución del caudal del Ebro y a la incansable labor de las unidades especiales desplegadas en la ribera zaragozana.








