
Las adversas condiciones del río Ebro han condicionado el operativo de búsqueda de Pablo Cebolla, el joven alhameño desaparecido a mediados de febrero. La gran batida en embarcaciones que estaba programada para este próximo sábado 14 de marzo ha tenido que ser cancelada ante el evidente riesgo de riada y la necesidad de garantizar la integridad de los participantes.
Esta iniciativa, impulsada con fuerza por familiares y voluntarios, buscaba movilizar kayaks, barcas y equipos especializados con sonda para peinar el tramo cercano a Zaragoza. Sin embargo, el aviso emitido por los organizadores aclara que el estado actual del río hace inviable cualquier maniobra segura sobre el agua en estos momentos.
Un cambio de estrategia: del agua a las orillas
Pese a la cancelación del rastreo acuático, la movilización ciudadana no se detendrá. Siguiendo las recomendaciones del cuerpo de Bomberos, la jornada del sábado se reconvertirá en una batida a pie por las riberas del Ebro. Serán los propios profesionales del servicio de extinción e incendios quienes coordinen este despliegue por tierra. Se ha solicitado a todos aquellos que deseen colaborar que acudan con calzado adecuado, agua y chalecos reflectantes para facilitar su visibilidad y seguridad durante las labores de rastreo.
Refuerzo militar y ampliación del radio de búsqueda
Mientras la sociedad civil se organiza en las orillas, el dispositivo oficial ha subido un peldaño en su intensidad. En las últimas horas, la Unidad Militar de Emergencias (UME) se ha sumado a las tareas de localización, ampliando el radio de acción río abajo. Los equipos de emergencia están centrando ahora sus esfuerzos en áreas más alejadas, llegando incluso a las inmediaciones del embalse de Mequinenza, ante la hipótesis de que la fuerza de la corriente pudiera haber desplazado al joven hacia esa zona.
El caso de Pablo Cebolla, que mantiene vínculos familiares en la comarca Comunidad de Calatayud, sigue bajo la estrecha coordinación de la Policía Nacional. En el operativo participan también de forma activa la Guardia Civil y diversos servicios especializados, quienes mantienen el despliegue oficial de forma ininterrumpida, a la espera de que el caudal del Ebro se estabilice para retomar posibles acciones en el cauce.








