📸 Daniel Marcos

La búsqueda de Pablo Cebolla, el joven alhameño desaparecido desde el pasado viernes, ha entrado en una fase crítica marcada por las difíciles condiciones meteorológicas y el aumento del caudal del río Ebro. Durante la reunión de coordinación celebrada esta mañana para monitorizar la crecida del río, la alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, y el jefe de Bomberos, Eduardo Sánchez, han ofrecido detalles sobre el despliegue de recursos y la complejidad que supone el estado actual del cauce.
La alcaldesa ha lamentado que las labores de búsqueda no pudieran comenzar antes, aunque ha subrayado que desde el domingo se han volcado todos los recursos municipales disponibles. En el operativo participan activamente la lancha de los Bomberos de Zaragoza, voluntarios de Protección Civil por las riberas y un dispositivo de drones especializado. Chueca ha reconocido que la actual crecida del Ebro complica significativamente la situación, elevando el factor de riesgo para los equipos de rescate y dificultando la localización del joven.
Por su parte, Eduardo Sánchez, Inspector Jefe del Servicio de Bomberos y Protección Civil del consistorio zaragozano, ha explicado que el operativo se realiza a requerimiento de la Policía Nacional. Tras un rastreo inicial realizado ayer entre el Puente de Santiago y el Azud, la intención para la jornada de hoy es continuar la búsqueda desde el Azud aguas abajo. El jefe de bomberos ha advertido que tanto el tiempo transcurrido como el gran volumen de agua son factores determinantes, ya que el río tiene una enorme capacidad de arrastre.
El equipo de rescate, que cuenta con dos unidades acuáticas —una zodiac y una moto de agua—, centra sus esfuerzos en inspeccionar minuciosamente las orillas y las ramas superficiales. Este trabajo de superficie se ve complementado por el apoyo de drones, que permiten una visión aérea detallada de las zonas de difícil acceso en las riberas.

La investigación, liderada por el Grupo de Desaparecidos, trabaja contrarreloj para reconstruir los últimos pasos del joven. El rastro de Pablo se perdió en las inmediaciones de la discoteca Kenbo, donde, según los testimonios de sus amigos, el estudiante no llegó a entrar al local y fue visto por última vez en el exterior. Actualmente, los agentes analizan de forma exhaustiva las grabaciones de las cámaras de videovigilancia de los establecimientos cercanos para determinar qué dirección tomó tras abandonar la zona de ocio.
A pesar de la intensidad de los trabajos, las pistas recibidas en las últimas horas han resultado ser negativas. Los avisos que situaban a un joven de rasgos similares en Casetas, Utebo o La Cartuja han perdido fuerza tras las comprobaciones pertinentes, incluyendo el testimonio de un maquinista de tren que finalmente resultó ser una confusión con otra persona. Esta falta de resultados concluyentes mantiene en vilo a su localidad natal y a su círculo cercano, quienes continúan empapelando la ciudad con carteles para mantener viva la alerta.
La familia ha insistido en la descripción física de Pablo para facilitar su identificación. En el momento de su desaparición, el joven vestía una chaqueta roja y negra, pantalones vaqueros claros y zapatillas deportivas marca Jordan. Tanto las autoridades como los allegados reiteran el llamamiento a la colaboración ciudadana y ruegan que cualquier persona con información, por mínima que parezca, contacte de inmediato con el 091 (Policía Nacional) o con el teléfono habilitado 689 35 76 10.









