
La ciudad de Calatayud vivió recientemente una jornada de profunda espiritualidad y cercanía con motivo de la visita pastoral del R.P. Saúl, Vicario General de los Misioneros de la Natividad de María. El encuentro, que tuvo como epicentro la emblemática Ermita de San Roque, reunió a los misioneros que desempeñan su labor en tierras aragonesas y a la comunidad local en un ambiente de convivencia y oración.
La jornada dio inicio con la celebración de una Eucaristía presidida por el padre Saúl. Durante su homilía, el Vicario destacó los pilares fundamentales de la vocación misionera bajo el carisma de la Natividad de María: la sencillez, la entrega absoluta y la confianza plena en la providencia divina. Sus palabras sirvieron de aliento para los presentes, recordando la importancia de mantener vivo el espíritu evangelizador en cada acción cotidiana.
Tras la ceremonia religiosa, se abrió un espacio de diálogo fraterno donde los misioneros pudieron compartir de primera mano con el Vicario los desafíos, alegrías y esperanzas que marcan su labor pastoral en la zona. El padre Saúl, además de escuchar atentamente las realidades locales, ofreció orientaciones concretas para fortalecer el trabajo de evangelización, animando a todos a perseverar en su misión con entusiasmo.
El evento concluyó con una convivencia familiar en la que no faltaron las anécdotas y las muestras de afecto. Entre cantos y fotografías, la Ermita de San Roque se convirtió en un símbolo de unidad para la familia misionera. Esta visita no solo ha servido para renovar las fuerzas de la congregación en Calatayud, sino que ha dejado un renovado compromiso de seguir anunciando el Evangelio con la misma generosidad y entrega que caracteriza su vocación.








