📷 José Antonio Vicén

LOS TAMBORES EN LA BIBLIA
La percusión sobre piel tensada forma parte de los primeros sonidos emitidos durante las fiestas religiosas y celebraciones relatadas en la BIBLIA. Los tambores y panderos pertenecen a la tradición popular más antigua y desde siempre han marcado el ritmo y han fundido sus melodías con las alabanzas divinas.
La percusión aparece desde los primeros momentos bíblicos. En los primeros libros de la Biblia se hace oír y no para hasta los tiempos de Jesús y sus Discípulos.
EN EL ANTIGUO TESTAMENTO
En el antiguo testamento, el Señor especificó que los levitas debían usar solo tres tipos de instrumentos dentro del Santuario: El arpa, la lira y el címbalo.
Aunque los tambores de mano (panderetas y panderos) aparentemente no se empleaban en el servicio del Santuario, si se usaban en festivales y celebraciones fuera del Santuario (1 Samuel 10:5-6; Salmo 81:2; Isaías 24:8; Jeremías 31:4).
Según Laban ese instrumento se usaba en su casa en ocasiones de alegria (Génesis 31:27).
María lo tocó para acompañar su canto después que los hijos de Israel fueron liberados de los egipcios del Mar Rojo (Éxodo 15:20). Saul después de haber sido ungido como rey al llegar al collado de Dios y entrar en la ciudad fue recibido por los profetas con tambores (1 Samuel 10:5).
Los llevaron los jóvenes que salieron al encuentro victorioso de Saúl y David de la batalla contra los Filisteos (1 Samuel 18:6).
También había tambores de mano en la orquesta que David organizó para el traslado del Arca desde Quiriat-Jearim hasta Jerusalén (2 Samuel 6:5).
LOS TAMBORES EN ARAGON
Según la tradición legendaria conocida con el nombre de “Teoría de los pastores y castilletes”.
Todo comenzó en la primavera de 1127, estando en las celebraciones de Semana Santa, una aguerrida arabe, dueña en aquel entonces del Maestrazgo, se lanzaron en dirección a Calanda. Un pastor que cuidaba su rebaño, al ver la galopada, empezó a tocar con fuerza su pandero, avisando del peligro. Al oírlo los demás pastores cercanos comenzaron también a hacer lo mismo hasta llegar el mensaje a los vecinos, que enseguida buscaron refugio seguro. Eso hizo que los árabes se marchasen de Calanda sin conseguir su objetivo.
Eso hizo que cada año se reunieran los pastores el Viernes Santo para recordar el suceso golpeando pieles de cordero y cabras en forma de panderos y tambores. Pero en 1550, Fray Pedro Merlo, religioso de la orden de Calatrava, prohibió la celebración por no encontrarla propia de la conmemoración religiosa que tenia lugar esos días.
No se volvió a tocar hasta 1640, cuando la intercesión de la Virgen del Pilar a un vecino de Calanda le fue restituida milagrosamente una pierna que años atrás le fue amputada. Todo el pueblo marchó en procesión a la ermita de la Humillación y los pastores también acudieron tocando sus tambores, iniciativa que causó admiración en los asistentes y en el vicario calandino Jose Herrero de Tejada y Royo, que creó una guardia romana y la dotó de una banda de tambores.
Durante la mitad del siglo XX otro sacerdote, también calandino, mosén Vicente Allanegui, organizo las procesiones y dio a la percusión un significado: “como simbolizando el duelo impresionante de la naturaleza ante la muerte del creador”.
Y así, llegando a nuestros días, y haciendo de Aragón una de las comunidades que más resuena el tambor y el bombo en la SEMANA SANTA ESPAÑOLA.
Fdo.: Fernando Cuenca Ágreda








