Foto: José Antonio Vicén

Tras 50 años de devoción ininterrumpida a las Fiestas de San Roque y más de cuatro décadas de servicio profesional dedicado al colectivo peñista, Pedro Pérez “Desper” encara sus días más especiales tras ser designado Peñista del Año 2026. Cofundador de la Peña El Cachirulo y figura clave de la tradición festiva bilbilitana, Pérez asumirá el emotivo honor de prender el cohete del chupinazo el próximo 13 de agosto desde el balcón del Ayuntamiento de Calatayud, en una cita donde se entrelazarán el recuerdo a la familia, la memoria de los amigos y el arraigo a unos colores.
En esta entrevista, «Desper» repasa la evolución de unas fiestas que han pasado del formato concentrado de antaño a la apertura popular y masiva del presente, analiza el valor de la hermandad peñista como identidad colectiva de Calatayud y ofrece su visión entrañable sobre el legado intergeneracional de San Roque. Un testimonio honesto de quien ha vivido la celebración a ambos lados del mostrador y que ahora se dispone a rendir tributo a toda una vida ligada a su pueblo.
PREGUNTA: Pedro, ¿cómo y cuándo te comunicaron que habías sido elegido Peñista del Año 2026?
RESPUESTA: Me dieron la noticia el jueves 21 de mayo. Estaba viendo una corrida de toros de San Isidro. Cuando recibí la llamada de Gerardo (presidente de Interpeñas), la verdad es que sabía que era el día clave, pues era la votación para designar al candidato que representaría a todos los peñistas en estas próximas fiestas. Y sí, no te voy a engañar. Estábamos un poco nerviosos. Digo estábamos, porque los amigos y la familia, estaban tan pendientes como yo del resultado de la votación.
P: ¿En quién o en qué pensaste inmediatamente al enterarte?
R: Una vez que te lo comunican, tardas un poco en reaccionar. Sabes, que desde ese momento vas a ser protagonista de la fiesta más importante y popular que tenemos en Calatayud. Te acuerdas inmediatamente de tus amigos. De los que están y los que se fueron. También de tu familia. Y se te pasan muchas cosas por la cabeza. Como sabes, mi profesión me ha atado y mucho a estas fiestas. Ahora, de manera especial, me siento recompensado con esta elección.
P: El próximo 13 de agosto estarás en el balcón del Ayuntamiento para encender el cohete del chupinazo. ¿Has empezado a preparar tus palabras o prefieres dejar espacio a la improvisación y al sentimiento del momento?
R: Ese día 13 de agosto ya lo tengo visualizado. Si te digo la verdad, ya tengo preparado y pensado lo que voy a decir. Otra cosa será que, una vez allí, me pueda la emoción y cambie por completo el mensaje.
P: Imaginándote ese 13 de agosto asomado al balcón frente a toda la plaza llena de peñistas, ¿qué crees que se te va a pasar por la cabeza y por el corazón justo antes de prender la mecha?
R: Creo que ese momento va a ser el más emocionante. No sé si lo aguantaré sin echar unas lágrimas. 50 años de peñista, de amigos que ya son familia, de vivencias inolvidables, se van a reproducir en mi cabeza en ese momento. También escenas de toda una vida ligada a estas fiestas, y como antes he dicho, tengo muy presente a mis amigos y a mi familia. A ellos, a todos ellos, por lo que me han dado y por el tiempo que les he robado, les dedicaré este momento.
P: Eres un referente indiscutible dentro de la Peña El Cachirulo y de las Fiestas de San Roque. ¿Cómo recuerdas tus primeros años viviendo estas fiestas y qué ha cambiado desde entonces?
R: A mi querida Peña el Cachirulo, desde aquí y para todos ellos, mi gratitud y mi cariño. El que me conoce sabe que soy un apasionado en todo lo que me pongo, y como no podía ser de otra manera, desde que entré en la peña, ahí he estado siempre. Fui fundador, he trabajado muy a gusto con amigos de entonces y con los hijos de esos amigos, de los que pronto llegará la tercera generación. Como para no estar orgulloso de estos colores…
De las propias fiestas, según mi vivencia, han dado un giro de casi 180 grados. Hemos mejorado en casi todo. Las fiestas antes las vivíamos a contrarreloj, todo había que hacerlo en dos días y medio. Si te despistabas, adiós San Roque. Ahora tenemos cinco, nos da tiempo hasta de planificar.
Mis primeros años fueron en la Peña Rouna. Era la más grande, y eso a los chicos nos tiraba mucho. Fueron mis primeras fiestas en las que dormí fuera de casa, toda una aventura. Mis primeros conciertos, mi primera subida a la ermita a tocar la campana. Y también vi por primera vez cantar los gozos a San Roque. Se me hizo muy corto, pero lo viví inténsamente.
Antes, si no te apuntabas a una peña, estabas fuera del ambiente, porque las peñas eran para los peñistas. Si no pagabas, no entrabas. Ahora, con las peñas abiertas, la fiesta se ha hecho más popular. Antes era difícil pasar de los 4.000 peñistas, ahora rondamos los 6.000. Eso es gracias a la apertura de las mismas.
Hoy en día las peñas ofrecen almuerzos, comidas, cenas y recenas, y todos sentados cómodamente. Algo impensable años atrás. Mucha oferta de DJ´s y música a todas horas. Los de mi generación echamos de menos alguna orquesta, pero los tiempos cambian y lo tenemos que aceptar.
Ahora, lo que nos toca, es vivir San Roque de día. La noche es para vosotros, los jóvenes.

P: Para alguien con medio siglo de devoción ininterrumpida a San Roque, ¿qué significa realmente ser «peñista» en Calatayud?
R: El sentimiento “peñista” es un estado difícil de explicar a quien nunca lo ha vivido, porque va mucho más allá de ponerse una camisa unos días al año. Es un sentido de identidad y hermandad que se construye año tras año, compartiendo vida, mesa, esfuerzo y fiesta con los tuyos. Es sentir que formas parte de algo más grande que tú mismo. La peña es tu casa, tu gente, tu refugio.
No importa la edad, la profesión, ni lo que hagas el resto del año; cuando cruzas la puerta de tu local o te pones la indumentaria de tu peña, todos somos iguales. Es sentir la emoción de la cuenta atrás para el chupinazo. Es el compromiso de transmitir esa misma pasión a los que vienen detrás para que esto no se apague nunca.
Es unir el corazón al de tus paisanos y amigos para celebrar la vida, mantener la tradición y decir con orgullo: ¡aquí estamos! ¡esta es mi gente y este es mi sitio!
Eso es el sentimiento PEÑISTA.
P: En cincuenta años de vivencias seguro que hay momentos inolvidables. ¿Nos podrías contar alguna anécdota o recuerdo que guardes con especial cariño?
50 años dan para muchas anécdotas y vivencias.
La primera que me viene a la cabeza, es uno de mis primeros San Roques de dos días y medio. El primer día fue tan intenso, que quedé con mi novia –mi mujer hoy en día-, para que viniera a buscarme para las vaquillas de la tarde, y me desperté el lunes. Salí a la calle con mi camisa y un pantalón blanco y un vecino me dijo: ¿dónde vas Pedro? – yo le dije: a las vaquillas. Y él me contestó: ¿a las del año que viene? Mi novia vino a buscarme varias veces, pero no contestaba, pensó que estaría con mis amigos.
Esa es una, y otra, de hace unos años: nuestro grupo nos solíamos disfrazar y dar bastante mal. Un año, Miret hizo un vídeo sobre las fiestas de San Roque, y nosotros deberíamos aparecer. Pues en algunos momentos de la grabación estábamos presentes, pero sin saber por qué. Desaparecimos de las mismas.
La última, del año pasado. En el chupinazo, me quedé solo y encerrado en el balcón del Ayuntamiento. Mi amigo Fito no me vió. Jajaja.
P: ¿Cómo ves la salud actual de las Fiestas de San Roque en comparación con décadas pasadas?
R: ¿De salud? ¡Con más vida que nunca! Veo a la gente con muchas ganas de fiesta. Seguro que estas fiestas van a más, porque el pueblo bilbilitano es muy acogedor. Y quien nos visita, vuelve.
La hospitalidad y la alegría es una seña de identidad de nuestro querido San Roque. El colorido de nuestras peñas, nuestras charangas, y la multitudinaria romería al Santo, son señales de que estas fiestas están llenas de vida.
P: ¿Qué consejo le darías a los jóvenes peñistas que están empezando a vivir la fiesta para que mantengan viva la tradición y la esencia bilbilitana?
R: Consejos, pocos. Creo que en estas líneas anteriores he descrito lo que es, para mí, lo más importante de estas fiestas de San Roque. Decirles que sean amables, respetuosos con los demás, que respeten y sigan las tradiciones, y sobre todo: ¡que sean felices! Que se controlen, que el San Roque de día es muy bonito, que no se lo pierdan. Que acompañen a sus charangas, que acompañen al Santo y colaboren con su peña. Éstas llevan mucho trabajo, y es algo digno de reconocer: a las directivas que trabajan todo el año en el anonimato.
P: Para terminar, si tuvieras que pedir un deseo para todos los bilbilitanos y visitantes en estas Fiestas de San Roque 2026, ¿cuál sería?
Mi deseo es sencillo:
Que se acaben las guerras, que en el futuro vivamos días de paz, salud, fraternidad y alegría.
A los bilbilitanos, que disfruten de la recompensa de estos mágicos días de agosto después de todo un año de trabajo.
Y a todos los que nos visiten, que se dejen abrazar por nuestra hospitalidad. Que sientan que, mientras estén en Calatayud, esta es también su casa. ¡Y que al año que viene vuelvan!
¡Qué lo más importante es estar siempre juntos!
¡Viva San Roque! ¡Viva Calatayud! ¡Vivan las Peñas y sus Peñistas!
Pedro Pérez “Desper”: Ser Peñista del Año, para mí, es un orgullo y un reconocimiento a una vida ligada a estas fiestas. Por mi trabajo, más de cuarenta años de servicio a las peñas, por todos los amigos que he hecho en estos cincuenta años. También lo siento como un reconocimiento a mi familia, que sin protagonismo, son la parte más importante de este nombramiento.









