
Era el año 1960 cuando por primera vez salía la Peña Desbarajuste a las calles de Calatayud, y aunque los cambios sociales han sido muchos, la afición que los bilbilitanos tienen desde pequeños a estas fiestas ha hecho que siga existiendo una peña tan joven. El año pasado fueron sus integrantes 180 niñas y niños, una cifra que se quiere alcanzar esta semana. Javier García preside esta peña con la ilusión de quien sabe que serán ellos lo que perpetúen esta celebración y su esencia.
“Gracias a los hermanos Alonso que nos ceden el local desde hace una década es más fácil”, comenta García, a unos días que se inaugure este espacio en la calle Madre Puy, con hinchables, y como lugar de reunión, punto de salida y de llegada de los chiquillos con su charanga. Este año será La Pifola de Maluenda. No ha sido fácil tener todo listo, porque han surgido algunas dificultades, pero nada que no haya tenido solución para vivir unas fiestas en las que la actividad no para y en la que se han introducido novedades.
Se buscó la colaboración del resto de las peñas para que los pequeños pudieran compartir en ellas comidas y/o cenas. La Solera, la Garnacha, la Euqor, El Cachirulo y La Unión los recibirán al implicarse en esta novedad que se ha llamado Revolution.
Los del Desbarajuste tendrán lugar reservado en la plaza de España durante el Chupinazo. Las Policías Nacional y Local, han pensado para ellos un lugar en el que no se pierdan nada y estén seguros. Junto a la calle Bodeguilla verán ese momento en el que santo entra a la plaza y casi en primera fila asistirán al lanzamiento de esos cohetes y del chupinazo. Serán instantes que queden y que forjan nuevos peñistas.








