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Los Ángeles siempre ha sabido reconocer una buena historia de protagonistas memorables y giros emocionantes. Sin embargo, en esta ocasión el guión no se escribió en los platós de Hollywood, sino sobre el césped del Estadio de Los Ángeles, donde la Selección española de Luis de la Fuente cuajó una actuación magistral para derrotar a Austria y certificar su billete a los octavos de final de la Copa del Mundo. Ante 70.492 espectadores que abarrotaron las gradas, el combinado nacional ofreció un auténtico recital futbolístico que encandiló al público estadounidense.
Desde el pitido inicial, España asumió el papel principal del encuentro. Lamine Yamal se convirtió muy pronto en el foco de todas las miradas, desestabilizando la defensa austriaca por su banda y espoleando a una grada entregada. Aunque la superioridad española era evidente, el gol se hizo esperar. Marc Cucurella logró ver puerta en el minuto 29 tras un saque de esquina, pero el colegiado sueco Glenn Nyberg anuló la acción por falta previa. Poco después, Mikel Oyarzabal dio el primer aviso serio con una gran jugada individual que el guardameta Schlager desvió con apuros.
El premio a la insistencia llegó en el minuto 36 de la primera mitad. Pedri inició la jugada abriendo el juego hacia la banda izquierda, Cucurella puso un centro medido al corazón del área y Oyarzabal, con un remate letal al primer toque, firmó el primer tanto de la tarde. El asedio español no cesó antes del descanso; Álex Baena estrelló un sutil lanzamiento de falta en el larguero y Yamal estuvo a punto de aprovechar el rechace, topándose con una magnífica intervención del meta rival.
En la reanudación, España perfeccionó aún más su juego. Con los extremos rindiendo a un nivel altísimo y tras varios acercamientos peligrosos de Dani Olmo y Rodri, la Selección encarriló definitivamente el encuentro. En el minuto 66, un preciso envío de Álex Baena encontró la cabeza de Pedro Porro, quien conectó un testarazo inapelable para batir a Schlager. Este tanto supuso el estreno goleador del lateral extremeño en una cita mundialista y desató la euforia en el banquillo español.
El tramo final del partido sirvió para redondear una jornada de tintes históricos. Justo antes de que Lamine Yamal dejara su sitio en el campo a Gavi, Mikel Oyarzabal volvió a hacer gala de su espectacular momento de forma para cazar un balón en el área y certificar el definitivo 3-0. Con este doblete, el delantero guipuzcoano alcanza los cuatro goles en este torneo e iguala a Fernando Hierro como el sexto máximo anotador de la historia de la Selección con 29 dianas.
Más allá de los goles, la zaga española también celebró una hazaña sin precedentes. El guardameta Unai Simón superó la legendaria marca del italiano Walter Zenga, estableciendo el récord absoluto de imbatibilidad en la historia de la Copa Mundial de la FIFA con 519 minutos sin encajar un gol. Con el pitido final, España se despidió entre los aplausos de una afición entregada a su fútbol. La siguiente parada de esta producción mundialista tendrá lugar el próximo 6 de julio en Dallas, Texas, donde la Selección buscará el pase a los cuartos de final.








