
El Ayuntamiento de Zaragoza ha celebrado este sábado la entrega de la Medalla de Oro y los títulos de Hijos Predilectos y Adoptivos de la ciudad, el acto más solemne de la capital aragonesa que coincide con el arranque de las Fiestas del Pilar. Con las calles ya dominadas por el ambiente festivo del pregón, el salón de plenos de la Casa Consistorial, presidido por la alcaldesa Natalia Chueca, se ha vestido de gala para rendir homenaje a destacadas personalidades y entidades aragonesas ante una amplia representación institucional de la comunidad.
En esta emotiva jornada ha tenido un protagonismo muy especial el empresario Carlos Pascual López, natural de Huérmeda (barrio pedáneo de Calatayud) y presidente del Grupo Integra, quien ha sido distinguido como Hijo Adoptivo de Zaragoza. La corporación municipal ha reconocido así su sobresaliente trayectoria profesional y su valiosa contribución al desarrollo económico, tecnológico y social de la capital aragonesa, ciudad donde el Grupo Integra ha consolidado una parte esencial de su actividad y la ha posicionado como un referente de innovación, consultoría y servicios avanzados a nivel nacional.
Durante la lectura de la loa, el concejal Víctor Serrano ha recordado cómo Carlos Pascual supo vislumbrar el potencial de la tecnología cuando muchos miraban con recelo a la informática, formando a generaciones de jóvenes, acompañando a las empresas en su transformación y dando vida a Izquierdo Informática, germen del actual Grupo Integra. Serrano ha destacado además el modelo de empresa humanista defendido siempre por el empresario huermedino, basado en poner la tecnología al servicio del bienestar de las personas y en un progreso justo.
Visiblemente emocionado tras recibir el galardón, Carlos Pascual ha confesado que se trata de uno de los días más importantes de su vida y de un honor jamás esperado para él y su familia. El homenajeado ha expresado su gratitud a la ciudad que lo acogió en 1990 y que ahora lo nombra hijo de pleno derecho, recordando además la importancia de mantener siempre viva la capacidad de aprender como motor principal de la vida.








