
El casco histórico de Calatayud concluyó este pasado fin de semana un auténtico viaje en el tiempo que trasladó a la ciudad al año 1120. La XXI edición de «Las Alfonsadas», celebrada bajo el lema «El abrazo de las tres Culturas», conmemoró con éxito la conquista cristiana por parte del rey Alfonso I «El Batallador» y rindió homenaje a la convivencia histórica entre las comunidades cristiana, musulmana y judía. La respuesta del público fue masiva, llegando a registrar una ocupación hotelera del 93% en los seis establecimientos de la localidad bilbilitana.
Los festejos arrancaron de forma solemne el jueves con el protagonismo absoluto del teatro. La iglesia de San Pedro de los Francos vistió sus mejores galas para acoger la emotiva representación de la rendición de la antigua ciudad de Qal’at Ayyub, el acto cumbre que abrió de manera oficial los días de recreación. A partir del viernes, la intensidad festiva aumentó significativamente con la apertura del campamento recreacionista y de un mercado medieval que contó con una mayor presencia de puestos y oferta que en anteriores ocasiones, inundando el centro de artesanía y gastronomía. La animación de la compañía Almogávares de Zaragoza y la música tradicional de los Dulzaineros de la Torre Mocha y del Corral Blanco amenizaron las calles antes de que la reina Doña Urraca presentara las fiestas en la Plaza de España. Allí mismo, el arqueólogo y comunicador Javier Bona López, nombrado Caballero de Honor, dio lectura al pregón oficial, dando paso a una noche que cerró con el concierto de Ixera y una discomóvil medieval.
El sábado se consolidó como el día central y de mayor actividad, desafiando a una climatología cambiante marcada por altas temperaturas durante todo el fin de semana y una gran tormenta que descargó por la tarde. A pesar de los elementos, vecinos y visitantes disfrutaron de propuestas familiares como la ludoteca medieval, cuentacuentos y talleres tradicionales en la haima de los Muslines Aly Ben Yusuf. San Pedro de los Francos volvió a quedarse pequeño para presenciar los juicios medievales y el solemne acto de vasallaje del gobernador de Qal’at Ayyub al rey Alfonso I, antesala de un multitudinario desfile triunfal por el centro histórico. La jornada nocturna completó el programa con el desfile musical de Os Fillos d’o Sobrarbe, los actos de la Orden del Santo Sepulcro y el concierto de Els Berros de la Cort.
El domingo puso el broche de oro a la festividad manteniendo el gran ambiente en el mercado y el campamento recreacionista. Tras una mañana de talleres, juegos y un concurso de dibujo infantil, la Plaza del Olivo acogió la última representación oficial sobre los juicios del fuero de Calatayud. El evento finalizó de forma simbólica con el emotivo abrazo por la paz entre las tres culturas, consolidando un año más a Calatayud como un referente nacional de la recreación histórica y dejando un excelente balance tanto turístico como comercial en la ciudad.










