
La ciudad de Calatayud revivió este domingo una de sus citas religiosas y culturales más arraigadas con la celebración de la festividad del Corpus Christi. Los actos litúrgicos comenzaron por la tarde en la Colegiata de Santa María la Mayor con una misa solemne presidida por el abad del templo, D. Jesús Vicente Bueno. Al concluir la eucaristía, el cortejo procesional inició su recorrido desde la propia colegiata para inundar de fervor las principales calles del municipio.
El desfile contó con una amplia representación de la sociedad bilbilitana, destacando la participación de las hermandades, las cofradías locales y el Clero Bilbilitano. Sin embargo, los grandes protagonistas de la jornada fueron los niños y niñas de la ciudad que recibieron la Primera Comunión durante este año en las diferentes parroquias de Calatayud, quienes acompañaron con ilusión el paso de la comitiva.
La jornada alcanzó uno de sus momentos más emotivos y vistosos a su llegada a la Plaza de España. En este emblemático punto, los pequeños comulgantes protagonizaron la tradicional petalada, cubriendo el suelo con un manto de pétalos de flores al paso de la custodia, justo antes de que la procesión emprendiera el camino de regreso hacia la Colegiata de Santa María la Mayor.
Como dicta la tradición en las grandes solemnidades de la ciudad, las instituciones civiles también tuvieron un papel destacado. La Corporación Municipal del Ayuntamiento de Calatayud participó formalmente en el desfile vestida de gala, acompañada por sus figuras más emblemáticas como el Podón, los maceros y los timbaleros. Por su parte, la Agrupación Musical Pascual Marquina se encargó del acompañamiento musical, poniendo la banda sonora perfecta a una tarde de devoción y cultura en la capital bilbilitana.















