
Teruel celebra este mismo fin de semana una de sus ediciones más especiales. Ayer comenzaba una nueva edición de Las Bodas de Isabel, cuyo pregón será ofrecido esta misma mañana a las 12:45h por Nacho del Río y Beatriz Bernad. La elección no es casual: la pareja artística celebra tres décadas de trayectoria compartida, consolidándose como los máximos exponentes de la jota aragonesa contemporánea.
Desde la organización se ha querido rendir homenaje a dos figuras que han trascendido el folclore para convertirse en auténticos referentes culturales. Ambos han dedicado su carrera no solo a la interpretación, sino a la investigación y salvaguarda de la identidad aragonesa, valores que sintonizan perfectamente con el espíritu de la leyenda de los Amantes.
Dos trayectorias unidas por la excelencia
Nacho del Río, natural de Calatayud e Hijo Predilecto de la ciudad bilbilitana, llega a este pregón respaldado por una técnica prodigiosa y un currículo envidiable. Discípulo del maestro Jesús Gracia, ha sido cinco veces Campeón de Aragón en el Premio Extraordinario y es miembro de la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis. Su labor destaca por haber rescatado tonadas antiguas y haber llevado la jota a terrenos sinfónicos y cinematográficos, colaborando incluso con el cineasta Carlos Saura.
Por su parte, la lecernense Beatriz Bernad aporta la sensibilidad y la fuerza de una voz que empezó a forjarse a los cuatro años. Ganadora del Primer Premio del Certamen Oficial de Zaragoza en 2002, Bernad ha centrado gran parte de su carrera en homenajear a las grandes cantadoras de la historia. Actualmente, compagina su presencia en los escenarios con una prolífica labor docente, asegurando que el relevo generacional de la jota mantenga la esencia y el sentimiento de antaño.
Un aniversario sobre el balcón turolense
El pregón de 2026 será el broche de oro a treinta años de colaboración profesional. Juntos han firmado proyectos renovadores como los libros-disco La jota, ayer y hoy o el espectáculo Mi corazón dice. Con esta designación, Teruel une la historia de Isabel y Diego con la banda sonora de su tierra, confiando el mensaje inicial de sus fiestas a dos voces que, más que cantar, custodian el alma de Aragón.








